Vamos a hacer un ejercicio de imaginación. Sevilla, agosto. Un señor de avanzada edad, sudoroso y algo cabizbajo hace una llamada de teléfono a su hijo. Al otro lado le responde, un tanto alterado:
- “¿Qué ocurre papá, estáis bien?”
- “Hola hijo, sí, estamos bien. No te vas a creer lo que ha ocurrido”
- “¿Qué ha pasado, mamá está bien? Las noticias me tienen preocupado la verdad”
- “Y es para estarlo. Mira que tengo años, pues nunca había visto un calor tan sofocante. Y lo peor… se ha ido la luz en la toda la manzana, incluido por supuesto la residencia”
- “¿Cómo? ¡¡No puede ser!! Nos aseguraron por activa y por pasiva que tenían sistemas de respaldo por si una avería de la red les dejaba sin electricidad”
- “Y eso creía el Director. Al menos eso nos ha dicho. Claro, como tenían placas fotovoltaicas en el tejado, creían que con eso estábamos protegidos. Pero qué va! Ha sido irse la luz, y dejar de meter electricidad por lo que nos han dicho”
- “¿En serio me lo dices papá? Pero entonces, qué estáis, ¿sin aire acondicionado?”
- “Así es hijo, llevamos ya un buen rato. No hubiera pensado yo que la habitación se iba a caldear tan rápido. Yo por mi no te hubiera llamado todavía, pero ya sabes lo delicada que está mamá, y más con estos sofocos… ¿qué se te ocurre que podamos hacer?”
- “¡Vaya fatalidad! Mira que se lo dije a mi mujer, que traerse a la asistenta de vacaciones nos iba a venir muy bien con los niños, pero que no me quedaba yo tranquilo. Si ella estuviera allí, os abría la casa y ponía el aire a tope pero es que… Bueno, espérate tú, que igual en casa también se ha ido la luz. No tengo ni idea. Allí hay placas, pero igual pasa como en vuestra súper residencia. Joder, ¡con el dineral que pago! Si es que ¡estas temperaturas no son normales! A ver papá, no se me ocurre nada… ¿Qué piensas? .. Espérate, voy a ver si localizo un hotel donde podáis ir rápido. Eso si no está todo lleno de guiris. ¿Hace mucho que se ha ido la luz? ¿tienes a mamá cerca? Dale un beso de mi parte, os busco un hotel y te llamo… y no gastéis mucha batería del móvil por Dios, que lo que me falta es no poder llamaros.. Y bebed mucha agua. Papá os quiero, sabes que si no estuviéramos tan lejos salía volando para allá… Cuida de mamá. Hablamos en un rato”
…
¿Crees que esto puede ocurrir? ¿Que es un tanto catastrofista? ¿En qué año podrías situar esta escena? ¿O crees que esto, en el mundo desarrollado, no puede pasar?

Esta semana, en Florida, casi tres millones de personas se han quedado sin suministro eléctrico debido al esperpéntico huracán Milton y sus vientos de más de 200 kms/ hora. Sí, millones de personas. Eso son muchas casas. ¿Todas? Todas no.
Ha habido algunas promociones de nueva planta que fueron diseñadas conociendo este tipo de escenarios. Evolucionando sus diseños, sus prestaciones y sus capacidades para dar una respuesta segura a sus habitantes. En vez de dedicarse a negar lo evidente y a repetir el modelo de vivienda de siempre. Eso sí, mucho mejor comercializado que antes. Invirtieron tiempo y recursos en diseñar no solo las viviendas, sino el conjunto residencial completo para blindar a sus futuros propietarios de situaciones complicadas. Asumieron esta responsabilidad como profesionales del sector, y buscaron la combinación de las mejores soluciones. Sabiendo que delegar estas decisiones a los clientes y que las tomaran tras la compra de sus hogares iba a ser más caro y menos efectivo.
Hoy esos clientes llevan varios días sin haber perdido ni el suministro energético, ni la conexión digital ni las condiciones de salubridad en sus casas. Hunters Point se llama la urbanización. ¿Creen que fue mucho más cara? Bueno, estoy seguro de que la respuesta diferirá mucho si le preguntan a sus dueños antes o después de este desolador incidente.
Esto no es ciencia ficción. Esto es uno de los retos que enfrentamos en el sector de la vivienda: la seguridad física. Sé de lo que hablo. Investigo intensamente para visibilizar e integrar estas y otras posibilidades en la concepción de nuevas promociones inmobiliarias. Para cuantificarlas como parte del valor patrimonial que adquieran sus compradores. Para comunicar todo el potencial de soluciones que ya están a disposición del mercado. Asegurando la máxima seguridad y rentabilidad. A base de eficiencia, de comodidad y de personalización. Sabiendo que lo que necesita el mercado para responder a nuestros problemas particulares no es una ola de calor que deje sin luz a nadie. Con una ola de compradores que pregunte por los súper poderes de sus futuras viviendas, será suficiente. Ya se sabe el dicho: «Más vale prevenir que curar»
Truetalk, parecerá igual, será mejor ¿Hablamos?


