Este es el porcentaje de población que aún sigue sin suministro de energía tras casi 24 horas del singular episodio que ayer vivió la población española. ¿Una crisis, un ataque, un apagón? Quiero ver, sobre todo, una oportunidad. De recordar datos reales y de revisar patrones de nuestro modo de vida.
el elefante en la habitación de este país (que no es otro que la vivienda) seguirá ajeno a su oportunidad (y responsabilidad) en todo este escenario. ¿Cuál?: que ayer cada casa, podría haber generado y almacenado su propia energía para tranquilidad de sus moradores.
La experiencia me dice que el 99% de la gente, tras este apagón, volverá a sus vidas tal y como la dejaron. Al resto, si os es útil, bienvenidos. Tan solo se trata de algunos órdenes de magnitud, nada reactivos y nada especulativos. Datos que ya conocíamos antes, y que hoy, simplemente adquieren un valor especial por lo ocurrido.
El primero, sin duda, es el orden de magnitud. El único dato oficial que se ha transmitido desde Red Eléctrica y desde el Gobierno de España es que fueron 15 GW los que fluctuaron. Los que desaparecieron. Eso es, a todas luces, UNA BARBARIDAD. O hay una incongruencia del tamaño de una catedral entre la realidad física y su gemelo digital, o aquí, alguien miente
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La otra, su escala: caída de la red de toda la península. Cualquiera que sepa algo de la infraestructura eléctrica sabe que esto no es debido a “un fallo”. Esto no lo hace un incendio, una caída, unas cuantas plantas sobreproduciendo… Los sistemas de protección son escalados, el sistema matricial y redundante en soluciones. No, por ahí no.
A partir de aquí.. pues expertos tiene la Iglesia. Y tertulianos (que ya he oido a una decir que nos han salvado la potencia nuclear de Francia … y de Marruecos, ¡toma!) Ya se señala la responsabilidad de las energías renovables en este “cero energetico” Necesitamos un culpable. En este escenario cada vez más polarizado de “conmigo o contra mi”, más. Y siempre que la culpa no sea de uno mismo… pues parece que todo vale.
Y aquí es donde comienza mi revisión más “personalista”. La de los datos que sé, no que creo. El principal problema ni son las renovables, ni las ondas solares, ni los ciberataques de los hijos de Putin. El principal problema de nuestro sistema energético es nuestro exigencia de inmediatez. En un sistema intencionalmente centralizado para su máximo control. Sociedad y poder, unidos desde los extremos de un mismo cable:
- En un extremo: lo queremos todo, ya, ahora. Queremos ir más rápido, llegar en menos tiempo, comprar y estrenar… Todo esto supone una inversión de energía brutal. Cada vez más. Venga de donde venga y al precio que sea. Y claro, esto pone a cualquier infraestructura al límite. Por muy robusta que se quiera que sea
- En el otro extremo: «os daré lo que queráis, pero aquí mando yo». ¿El Gobierno?¿ las eléctricas?¿La banca? Quien sabe. El caso es que para algunas cosas somos muy individualistas, y para otras… nos desentendemos con una facilidad abrumadora. Y en el tema del suministro energético, nos hemos limpiado las manos a base de bien. Las presas, cada vez más grandes y alejadas. Las plantas, cada vez más grandes y alejadas. Y así, cada vez más concentradas…y menos eficientes. Hoy, cada kilovatio que está llegando de nuevo a su casa está costando producir cuatro. Sí sí, como lo estás leyendo. Se pierde el 75% en el camino. Ese camino que hay desde el sitio donde alguien con muchos recursos financieros y mucha influencia pudo poner su instalación y el punto donde tú quieres tenerlo..ya, a toda costa
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En ese camino, nos hemos perdido todos. Los pobres, y los ricos. Ayer se apagaron las casas más vulnerables, y las más lujosas. Ayer se apagaron todas las casas. En cierta medida, porque todos decimos “pagar” en vez de “producir”. Señalar a las renovables es de nuevo mirar el dedo y no la luna. Es la concentración de potencia en súperplantas el problema amigo, no la naturaleza de la potencia. Venga de una central de carbón o venga de una megaplanta de renovables. Es este sistema que hemos permitido con la desidia energética de todos y la codicia de unos pocos la que hace que tengamos que transformar constantemente toda nuestra producción a .. ¡10.000 voltios! Calentando a diestro y siniestro cables que cruzan nuestra península de cabo a rabo para mayor gloria de la ingeniería española. Para luego bajar su voltaje en seco, y convertirla en corriente alterna… y poder conectar nuestra wifi. ¿De dónde viene la energía? No importa, solo el precio ¿Cuánto hemos perdido en el camino? No importa, solo el precio. ¿Hay formas de seguir alimentando esta maquinaria? Sí, pero.. ¡a qué precio!
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Mientras, el elefante en la habitación de este país (que no es otro que la vivienda) seguirá ajeno a su oportunidad (y responsabilidad) en todo este escenario. ¿Cuál?: que ayer cada casa, podría haber generado y almacenado su propia energía para tranquilidad de sus moradores. Con mayor eficiencia. Con menor impacto. Y con mayor fortaleza social. Y no me refiero a poner una plaquita en el tejado. Me refiero a recuperar la conciencia nuestra capacidad de Autoproducción para las necesidades básicas de nuestros hogares, barrios y ciudades. Por la responsabilidad con el futuro de nuestros hijos. Y frente a escenarios que hoy, visto lo visto, ya son presente. No digo que sea fácil. Digo que es posible. Y cada vez, más necesario, urgente y rentable.
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Mientas, quienes quieran criticar a las renovables, dirán que los coches eléctricos no funcionaron ayer. Sin saber que eran los únicos que tenían una despensa asegurada para tres días de suministro para su movilidad y para móviles, aire acondicionado, comunicaciones. En algunos modelos, incluso para sus casas… Y no para unas horas: para varios días de apagón. Los que defienden los generadores de gasolina, obviarán de dónde viene el combustible. Y la igual o mayor fragilidad en su suministro que el de la electricidad. Los que quieran defender las nucleares, perdonarán a Putin mientas podamos seguir teniendo uranio y siempre que no pase nada cerca de casa… Según su bando, eligen sus argumentos, sean los que sean. Cuando la sensatez dicta que, según la solidez de los argumentos, así eliges el bando ¿no? Debemos ser pocos los que aún lo creemos. Al menos… uno. Por cierto, el que firma.


