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¿Alguna vez te has preguntado cómo sabe #Google los puntos de atasco en las carreteras? ¿Eres de los que cree que tiene satélites viendo el tráfico a todas horas? ¿Cómo puede saber una empresa privada más que la propia Dirección General de Tráfico? Es sencillo: tú eres la respuesta.

7:30 de la mañana. Día laborable.Ya te has duchado, estás con el desayuno y a punto de montarte en el coche. Posiblemente utilizaste tu móvil para poner la alarma que te despertó, para oír las noticias, para ver si hará más o menos calor…y tal vez para ver el tráfico hasta tu punto de trabajo. Todas estas acciones son ya habituales, y quedan dentro del ámbito de tu privacidad…

A la vez que posibilitas que el tráfico sea mejor, reducirías el consumo energético de tu casa, el de tu coche, el tiempo destinado a mantener tu casa y el que inviertes en desplazarte cada día. Y todo por un precio mucho más bajo del que crees

Si el concepto de privacidad pasa solo por mantener en el anonimato tu nombre. Porque, lo que son tus actividades, ya han pasado a formar parte de un volumen de información ingente gestionado por grandes servidores digitales. Que los procesan, los analizan y generan “conclusiones” constantemente.

Posiblemente la más famosa: tu móvil dirá a esos servidores que un vehículo se está moviendo en determinado punto, dirigiéndose probablemente a tu lugar de trabajo. O al colegio donde dejas a tus hijos. O a la cafetería donde te tomas el café antes de entrar en la oficina.No me preguntes cómo, pero lo sabe. Y sabe a qué velocidad lo haces. Y en qué momento llegarás a determinados puntos en los que habitualmente hay conflictos de tráfico. O si has tardado más o menos de la habitual en hacer cualquiera de tus trayectos habituales.

Y tomará toda esa información, y la añadirá a la que se adquiere por las cámaras de tráfico. Y sumará también sus patrones históricos de días similares del pasado. Todo eso, sin parpadear la máquina, ni enterarte tú. Pero la suma de todos esos dispositivos anónimos y la potencia de esa inteligencia artificial, permitirá que, cuando le pidas la ruta más rápida a tu teléfono, sea capaz de anticiparse a un atasco o a la idoneidad de tu ruta habitual planteándote una alternativa.

Porque, asumámoslo: Google sabe más que nosotros. La pregunta no es esa. La pregunta es: ¿cómo podemos mejorar esa inteligencia colectiva, generada con la aportación de tantas y tantas pequeñas realidades individuales? ¿Sin perder nuestra intimidad, mejorando la eficacia y sin renunciar a la sencillez actual del sistema?

Muy fácil: haciendo que nuestras casas compartan información al igual que ahora lo hacen ya nuestros móviles. El encendido de la primera luz al levantarte es una unidad de información más anónima aún que la de un móvil. Que determina el comienzo de una secuencia de acciones que terminará en tu incorporación a la carretera. Simplificadamente: una luz, un coche. O dos. El número de duchas puede determinar el número de personas que se incorporan. O el simple encendido de una tostadora (la tecnología que nos permite distinguir qué electrodoméstico está encendido es asequible y transparente hoy en día)

Con claras ventajas sobre el sistema actual. La primera, es el conocimiento sobre nuestros hogares, ausente aún en pleno siglo XXI. Pero la anticipación será un factor decisivo en la mejora personal. El sistema puede determinar la mejor hora para salir, o la mejor ruta a la mejor hora para cauda una de las rutas que se activan desde un mismo hogar. Mejorando la fluidez del tráfico, pues conoceríamos con mucho más margen de tiempo el volumen de tráfico previsible. No me preguntéis cómo, pero lo gestionarían. Ganamos a nivel individual, ganamos a nivel colectivo.

PD: y por cierto. A la vez que posibilitas que el tráfico sea mejor, reducirías el consumo energético de tu casa, el de tu coche, el tiempo destinado a mantener tu casa y el que inviertes en desplazarte cada día. Y todo por un precio mucho más bajo del que crees, y manteniendo tus niveles de confort y privacidad. ¿No está mal verdad?