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Mucha gente vincula la incorporación de tecnología al hogar con el cableado integral de la vivienda. Y muchos de los instaladores más longevos persisten en esta filosofía en base a su “seguridad”. Eso se llama domótica. Y parte de una concepción aislada y parcial de la vivienda. Concibiendo la tecnología como un equipamiento del inmueble y no como parte del perfil digital de sus habitantes. Los teléfonos también fueron un día colgados por un cable. Generando un anclaje a un lugar, no un vínculo con las personas. Aunque parezca increíble.

Los teléfonos también fueron un día colgados por un cable. Generando un anclaje a un lugar, no un vínculo con las personas

Leía en un artículo hace poco que, a veces, el mayor lastre de una empresa o de un sector, es su propio conocimiento. Porque el nivel de inversión y trabajo que le ha supuesto generarlo se convierte en un enemigo a la hora de emprender nuevos retos o de asumir nuevas perspectivas. Creo que está ocurriendo con la incorporación de la tecnología al sector inmobiliario. En la oferta de viviendas tecnológicamente avanzadas desde el sector inmobiliario. Y es un error. Porque en esta nueva evolución que supone el reto energético y tecnológico, los promotores volverán a poner los cables para que otros hagan el negocio (me refiero a las empresas de suministro eléctrico y de datos) y a dejar que otros hagan el negocio por pensar que tiene que poner más cables aún para hacerlo. Dejando vacía la gran necesidad de una conexión natural, asistida y continua entre el hogar, el territorio y las personas. Con independencia de dónde se encuentren estas.

Asistimos a una supuesta desmaterialización sin precedentes del mundo en que vivimos. En el momento en el que el soporte físico en que se sustenta nuestra vida digital es más importante: el aire que respiramos, el agua que consumimos, la energía y recursos materiales que utilizamos… ¿No es acaso el hogar origen y destino de la mayoría de flujos de estos elementos? ¿No debería formar parte de nuestra cotidianidad digital esa realidad física?

La respuesta es sí. Y solo se podrá convertir en una realidad si se acomete de una manera integral. Todos los aspectos. Independientemente de la plataforma por la que accedamos. Y esa independencia es inalámbrica. Sacrificarla en un altar/panel insertado en la entrada de la casa en aras de la “seguridad” es evidenciar el egoísmo que subyace en el modelo de consumo actual y el desprecio del sector inmobiliario para con su responsabilidad social.

El futuro inmediato es tecnificado. Y es inalámbrico. Y es global. Y si el sector inmobiliario no apuesta por incorporar estos servicios a su oferta, y los profesionales siguen atados a sus cables, a sus productos, y a sus conceptos decimonónicos, serán otros los que hagan nuestro trabajo y nuestro reto.

Yo lo dejo en el aire, como las ondas….¿hablamos?