Estos días he recibido una carta de mi distribuidora de electricidad. Me vende solo energía 100% de origen renovable. Premiando los tramos en que consumo energía cuando menos le cuesta a nuestro país producirla. Básicamente me transmiten que no pueden seguir soportando este modelo. Paralelamente mucha gente de mi entorno se alegra de estar en una tarifa «plana». Donde da igual la hora de consumo. Donde siempre te cobran lo mismo. Consumiendo energías limpias o sucias, da igual. Y veo en las redes que gente cualificada aconseja pasar a esa modalidad. A una modalidad donde no existe premio al buen patrón de consumo o al origen de la energía. ¿Qué estamos haciendo tan mal en este país para que lo que debería ser una mejora, se convierta en una heroicidad?
Esta ha sido mi respuesta
carta abierta a mi proveedora de energía:
«Estimada Lucera:
Tenía muy claro el paso que daba al contratar con vosotros el suministro de #electricidad y #gas de mi casa. Sabía y sé lo que quiero. Quiero que la energía que necesite, se produzca lo más cerca posible de mi hogar. Y que su producción dañe lo menos posible al territorio en el que vivo. Sé que mi suministro no es prioritario frente a las necesidades de industrias, servicios y otros componentes de nuestra sociedad que necesitan energía. Por eso asumí y asumo los tramos horarios de la tarifa. Porque no los considero una penalización, más bien lo contrario: un premio. Todo lo que puedo consumir cuando menos falta hace la energía, me lo cobráis más barato. Por eso cargo mi bicicleta eléctrica por la noche. Y así, me sale casi gratis moverme por mi bella ciudad.
Ahora las cosas se están poniendo cuesta arriba. Por la guerra y por lo que no es la guerra. Si la sostenibilidad es no comprometer el desarrollo de las generaciones futuras, ¿no es esta guerra sino una muestra de la insostenibilidad de nuestro sistema? Habrá quien quiera mirar para otro lado, pero yo tengo claro que las cosas solo se pueden hacer de dos formas: o bien, o del resto de maneras. Y a mi, me gusta hacerlas bien. Y llamar las cosas por su nombre.
La culpa del encarecimiento de las tarifas no es vuestra. Poca gente está hablando del fuego amigo que está suponiendo esta escalada para todas las empresas que apostáis por un futuro mejor. No va a quedar competencia ante las grandes productoras. Esas que publicitan que lo de los horarios es una tontería. Esas que son más renovables que ninguna, pero callan hipócritamente ante el perjuicio que el abuso del sistema marginalista está haciendo a nuestra sociedad. Esas que «protegen» a sus clientes bajo el paraguas de la tarifa fija, a costa de vuestra energía. De nuestra energía. Nadie da duros a cuatro pesetas se decía en mi tiempo. Ahora… no sabría traducirlo a euros.
He leído vuestra carta varias veces. Me facilitáis la salida de nuestro compromiso contractual. Básicamente, porque tampoco está redactado con maldad. Porque siempre habéis sido muy transparentes. En la información, en la normativa, en vuestra política de precios… ¿Sabéis lo que os digo?:
- ¡¡¡Que me quedo con vosotros!!
- Que creo que la incertidumbre de la situación no debe cegar la razón.
- Que la lógica universal debe primar sobre el interés particular
- Que habéis sido una empresa honesta, y ahora quiero ser un cliente fiel
- Que pondré mis energías en conseguir un modelo mucho más justo, no una factura un poco más barata porque…
- Lo barato sale caro.
- Y peor aún, pensar que es barato lo que tanto nos está costando, es demencial.
Voy a aguantar este embate de la vida con vosotros. Sabiendo que tras cada kWh que consuma hay un panel fotovoltaico que lo produce. O un molino de viento. Y esa es la victoria de nuestro país. Tener más paneles y más molinos. Y si veis que baja mi facturación, será porque habré podido comprar ya mi primera batería conectada. Y estaré acumulando el sol de cada día que traigáis a mi casa desde mi tarifa económica de la noche. Y si sigo mejorando la eficiencia de mi casa, tal vez venderé un poco de lo acumulado a quien lo necesite de día. Que de ese precio deberíamos hablar también?. Y tal vez incluso mi comunidad se anime a hacer el esfuerzo y poner una instalación colectiva, que aquí sol tenemos a raudales! Ya ves, tenemos mucho por hacer juntos. En definitiva: Quiero ser parte de mi comunidad, de mi territorio y de mi país. Y sé que eso no lo conseguiré saltando del barco de empresas punteras como la vuestra a la primera de cambio.
Mucha suerte en vuestra lucha. Y toda mi energía positiva!
Os dejo un mensaje que me parece de lo más oportuno en este tiempo que estamos viviendo:



