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Tenemos muy reciente el ciclo de desconocimiento, incertidumbre, especulación y ansiedad que están produciendo las mascarillas como garantes de nuestras salud. De repente, un elemento que llevaba conviviendo con nosotros mucho tiempo se convierte en indispensable. Lo necesitamos. Y pagamos lo que haga falta por tenerlo para asegurar a nuestra gente.

Los paneles fotovoltaicos serán en breve los filtros que aseguren no solo nuestra salud y la de los nuestros. También serán el mejor aliado de nuestra economía, y la garantía ante la comunidad de nuestro compromiso y eficiencia. 

Existe un cambio que no se puede parar: el que comienza en nosotros mismos. En nuesta propia casa. Que puede dejar de ser parte del problema, para pasar a ser parte de la solución

Han pasado 40 días desde que nos refugiamos en casa cerrando nuestros negocios, nuestras costumbres y nuestro modo de vida. Y lo estamos haciendo rigurosamente bien. Porque vemos el peligro que acecha. Las personas nos movemos por miedo o por interés. Y esta amenaza invisible nos ha aterrado. Desde ese terror a perder lo que más queremos, a los que más queremos, nos hemos interesado por cuestiones a las que rara vez le hemos prestado atención. La higiene, principalmente. Y descubrimos el valor (que no el precio) de objetos que hasta ahora eran casi inexistentes para nosotros. Las mascarillas, principalmente. Descubriendo que nuestro estilo de vida ahora depende de un conocimiento que no tenemos y de elementos que no valoramos.

Ante esta tesitura, siempre existen dos posibilidades: tomar decisiones desde la lectura rápida de dos titulares cualquiera. O dejarnos aconsejar por quienes conocen en profundidad el tema, y armonizar nuestras decisiones con sus recomendaciones. Podemos improvisar una mascarilla modelando la blusa que no usamos y una grapadora hasta que parezca una mascarilla. O informarnos hasta entender que cada mascarilla tiene un uso específico, que cada persona necesita una mascarilla específica, y que la mascarilla es solo una de las piezas en la defensa de nuestra salud. Y que por tanto, por más que apilemos tantas como rollos de papel higiénico, de nada servirán si las usamos mal.

En un futuro cercano, todos querremos paneles fotovoltaicos en nuestro tejado. Y penalizaremos la oferta inmobiliaria que no los incluya.

En Truetalk llevamos muchos años estudiando las carencias del modelo inmobiliario actual. Antes y después de esta crisis sanitaria. La crisis del coronavirus empezó en noviembre de 2019. La climática… ¿en los años 70?¿A finales del XIX con la revolución industrial? Hace mucho. Mucho investigado sobre el daño acumulado y las soluciones más apropiadas. Y apoyándonos en el trabajo de mucha gente muy formada y su rigurosa investigación, hoy podemos afirmar sin miedo a equivocarnos que:

  • La mejor aportación de una vivienda contra la crisis climática  es contribuir a la descarbonización de la economía.
  • La forma más rentable es la transformación y uso de la energia recibida del sol en electricidad mediante paneles fotovoltaicos.
  • La actual carencia de capacidades digitales en la vivienda reduce la eficiencia y rentabilidad de cualquier instalación fotovoltaica.

O dicho de otro modo: los paneles fotovoltaicos, al igual que las mascarillas, son imprescindibles. Pero ni son la única solución, ni sirven para todo. Ni siempre son bien utilizados. La tecnología fotovoltaica, que existe desde hace tiempo en el mercado, requiere al igual que las mascarillas, un conocimiento sobre su función y uso. Insertada en un plan de evolución completo del hogar y del estilo de vida. Y no otorgándole capacidades milagrosas. Pensar que solo con la colocación de paneles podemos revertir nuestra economía y nuestra contaminación es como creer que por tener una mascarilla podremos seguir abrazándonos y sin lavarnos las manos porque no pasará ya nada.

Cuando todo esto pase (que pasará) y vayamos descubriendo nuestra nueva realidad (que será diferente) empezarán a tener cabida en nuestra información las cosas que están pasado en el planeta además de la pandemia. Empezaremos a saber que el mercado del crudo ha sufrido la mayor distorsión de su historia. A percibir que la economía tiene futuro sin los combustibles fósiles. A aceptar que el nivel de endeudamiento producido por esta crisis será pagado por las siguientes generaciones. Y que por lo tanto, las soluciones que se adopten deberán mirar obligatoriamente a su futura realidad y no solo a la actual. Y más informaciones, como el nivel de radioactividad generado por la extracción del petróleo, la presión de los grupos de interés en este escenario de crisis por mantener su status quo actual por encima de todo….

En algún momento cercano, todo el mundo va a mirar a los paneles fotovoltaicos como las mascarillas que garanticen la seguridad de su hogar, de su familia y de su economía. No tengan la menor duda. Todos querremos un panel en nuestro tejado. Y penalizaremos la oferta inmobiliaria que no la incluya. Dará igual si está bien puesto, bien dimensionado, colocado boca arriba o boca abajo. ¡Este efecto dominó lo acabamos de sentir en la piel! Quién no ha sufrido por no poder comprar una mascarilla estos días pasados y quién no ha pagado fortunas por tenerlas aunque fuesen inútiles. Pues con la capacidad de producir energía de las casas pasará igual.

Esta crisis nos ha obligado a improvisar el blindaje en nuestros hogares y el cierre de nuestros negocios. Una improvisación lógica fruto del desconocimiento y la urgencia. Mucha gente ha sufrido el impacto. Y mucha más aún sufrirá las consecuencias. Ha habido una parte inevitable  en esta imporvisación. Por urgente. Pero al igual que apelamos a la sensatez y el conocimiento en la recuparación gradual de nuestra vida propia y al uso de todas las herramientas disponibles con conocimiento y eficacia, tenemos la obligación de conocer este futuro que ya está aquí. Ahora es el momento de planificar la r-evolución tecnológica de nuestro hogar. Es ahora cuando hay que anticiparse a la improvisación. Ahora es cuando se puede recurrir al conocimiento existente, y aplicarlo al caso concreto de nuestro hogar o nuestro negocio. Porque ahora es cuando puede dejarse asesorar para elegir no solo la mejor mascarilla, sino el mejor tratamiento para proteger a su hogar, a su gente y a su futuro frente a la crisis sistémica que nos espera junto con esta crisis sanitaria. Ahora y no cuando las mascarillas del hogar se conviertan en objetos de necesidad y todo el mundo corra a por ellas desde la ansiedad y no el conocimiento.

Este episodio de nuestras vidas nos ha hecho ver el peligro en lo invisible. No seamos ciegos ante la oportunidad de lo evidente. No caigamos en la melancolía de tiempos pasados, de urbes soñadas, de escenarios oníricos. Y menos de aún, deleguemos en gestiones centralizadas las decisiones que corresponden a nuestro ámbito personal. Esta crisis va a acelerar los procesos en los que ya estábamos inmersos, no a cambiarlos. La ciudad seguirá siendo fundamentalmente lo que es. La economía seguirá siendo tozudamente lo que es. Pero existe un cambio que no se puede parar: el que comienza en nosotros mismos. En nuesta propia casa. Que puede dejar de ser parte del problema (40% de las emisiones globales), para pasar a ser parte de la solución. No tienes que esperar a cambiar de casa. Simplemente, mejórala. Déjanos ayudarte a mejorarla. Porque tu salud y tu futuro son nuestra salud y nuestros futuro. Y nuestro conocimiento y energía, tuyos.

Truetalk (conversaciones sinceras) nace en diciembre de 2018 tras 5 años de investigación universitaria. Su objetivo es aprovechar el beneficio que los recursos digitales suponen para el soporte físico de los inmuebles y el medioambiente en el que se encuentran. Principalmente para espacios residenciales y hoteleros.

Truetalk tecnificación inmobiliaria ofrece un servicio global de diseño, configuración, instalación y actualización  de nuevas tecnologías inalámbricas y geo-referenciadas. Siempre sobre Sistemas Operativos universales. Su mayor elemento diferencial es la IRD (Identidad Residencial Digital) sobre la cual ofrece ya más de 50 escenarios diferentes organizados en 3 grandes áreas y 7 campos de acción. La implementación de la capa tecnológica no necesita obras y respeta al máximo la privacidad del cliente. Para el que se consigue una mayor eficiencia y seguridad de su hogar de manera natural. Aumentando sus beneficios, su tiempo disponible y su calidad de vida. Fomentando en todo momento la descarbonización de su economía.