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Una de las principales funciones de una casa es filtrar la realidad exterior para acomodarla a nuestros parámetros de confort: cubrirnos ante la lluvia, protegernos ante desconocidos e intrusos… Si la capacidad de llevar la temperatura exterior a niveles agradables es la asignatura más importante, sin duda, la mayoría suspende estrepitosamente.

Deberíamos recuperar toda una cultura preventiva que siempre ha existido en el habitar. Hoy es mucho más sencillo gracias a la tecnología a nuestro alcance

Y es que hemos optado por poner la misma respuesta, climatización, a muchas preguntas bien diferentes. Desde la invención de las máquinas de aire acondicionado, hemos dopado a nuestras viviendas con este instrumento tan eficaz como limitado cuando no se utiliza una estrategia preventiva que lo active solo en aquellos escenarios en que sea necesario. Prevención y necesidad son dos términos que deben ir aparejados a la incuestionable comodidad que todos queremos en nuestras casas.

¿Qué entendemos por prevención? Bien, al igual que en salud, podríamos definirla como el conjunto de acciones que evitan una situación de disconfort en un espacio habitable. En automoción también se trabaja desde esta filosofía en términos de seguridad. Está la seguridad activa, y la pasiva. La activa es aquella que evita la colisión. Que va desde una buena visibilidad en carretera a base de ópticas cada vez más sofisticadas hasta los sistemas de frenada ABS… Muchos y muy diferentes pequeños dispositivos que organizados, son capaces de hacer el viaje mucho más agradable y seguro.

Pues bien, por seguir el símil, podríamos decir que en nuestras casas, hemos quitado los pilotos traseros, apagado las luces de cruce, eliminado las pastillas de freno y, por supuesto, tirado a la basura el ABS. Confinado en que, producido el golpe (de calor en este caso) nuestro potente Airbag climático va a soportar todo lo que se le venga encima. Porque sí, la máquina de aire acondicionado es a la climatización de una vivienda lo que el airbag a la seguridad vial: un dispositivo PASIVO: actúa cuando el accidente ya ha tenido lugar.

¿Quiere esto decir que no debemos encenderlo jamás? No. Pero sí que deberíamos recuperar toda una cultura preventiva que siempre ha existido en el habitar, y que hoy es mucho más sencillo gracias a la tecnología a nuestro alcance. Tecnología que supera con creces el concepto de repetición de las soluciones, para generar una respuesta para cada escenario, cada vivienda, cada lugar y cada momento concreto. Algunos ejemplos:

  • La renovación de aire: al margen de la normativa aplicable (sobre la que podríamos discutir mucho) existen hoy en día ventanas y conductos conectables a sistemas de inteligencia artificial. Capaces de abrirse o cerrarse en función de la predicción del clima, de los hábitos de temperatura de los residentes y lo más importante, en coordinación con el resto de elementos activos de climatización.
  • La protección solar: condicionar la subida o bajada de un toldo, una persiana o una lama a la memoria, a la sabiduría o a la simple presencia física en el hogar supone el sobrecalentamiento de la mayoría de estancias de nuestra casa. Innecesariamente. Hoy en día, la mecanización del sistema unido a asistentes virtuales capaces de determinar la idoneidad de cada acción, consiguen disminuir la carga térmica a combatir en un porcentaje muy elevado.
  • La ventilación: en un clima como el nuestro, siempre ha sido la herramienta estrella para combatir el calor. Esa “cultura ancestral” está desapareciendo de las generaciones conectadas, pero a cambio, no estamos conectando nuestra casas a toda una generación de dispositivos capaces de realizar esta función. Con o sin nuestra presencia. De día y de noche, controlando temperatura, humedad y calidad del aire sin necesidades de compresores.
  • La humificación: la cual permite “jugar” con la cantidad de vapor de agua presente en el aire, sin salir nunca de los rangos de confort. EL agua absorbe calor del aire en el proceso de evaporación. Las fuentes han sido siempre un foco de frescor. Y hoy, podemos reproducir “digitalmente” ese principio físico en un entorno doméstico con un grado de precisión altísimo.
  • La climatización mecánica: el aire acondicionado vaya. Que también tiene mucho más rango de eficiencia que un simple encendido/apagado. Siempre y cuando se nutra de información digital, y pueda coordinarse con el resto de sistemas. Considerando la posición relativa de los habitantes respecto a la vivienda, la presión climatológica, el comportamiento de la envolvente física del hogar, el régimen de consumo de la máquina…

¿Cómo distinguir los sistemas que se nutren realmente de una #inteligenciaartificial en constante evolución, de los que simplemente repiten unas pautas más o menos acertadas?

Y aquí aparece el gran nudo gordiano de la cuestión. ¿Cómo distinguir los sistemas que se nutren realmente de una inteligencia artificial en constante evolución, de los que simplemente repiten unas pautas más o menos acertadas? ¿Cómo combinar lo mejor de cada uno de ellos en función del clima, de la vivienda, de los objetivos y de las posibilidades económicas?

A la primera pregunta, el propio sector del automóvil nos vuelve a ofrecer un magnífico ejemplo. Hace años, cada fabricante invertía cantidades ingentes de dinero para disponer de sus propios sistemas de navegación, de gestión multimedia, de comunicación por teléfono… A día de hoy ¿Saben cuántos fabricantes se han rendido ante la evidencia y disponen ya de Apple Play? Sí, entras en tu coche, conectas tu móvil y tienes tú música, tus rutas, tus contactos… Un sistema que se perfecciona diariamente con la experiencia mundial de millones de conductores, en centenares de países, en miles de modelos diferentes de vehículos. Este proceso está dándose ya en el sector inmobiliario internacional. Desgraciadamente, aún no España pese al resurgimiento de la promoción residencial. No hay más preguntas.

La tecnología, cuando se aplica a necesidades reales de manera conectada, se llama #tecnificación.

Bueno sí, hay una más. ¿Cómo combinar tantas y tantas piezas? Pues no cayendo en el error anterior de dejar todo a una misma y única solución. Y contar con profesionales expertos en la materia. Que van a saber responder a las necesidades tanto de tu casa como de tu estilo de vida. O de tu negocio. Dos datos:

  • La combinatoria de este tipo de tecnologías puede reducir el consumo energético en climatización (que suele suponer el 60% del total) en más de un 40%. Hablamos de bajar un cuarto de la factura eléctrica.
  • Según una reciente encuesta, los menores de 40 años estarían dispuestos a pagar hasta un 20% más si los pisos que alquilan tuvieran conectividad y un nivel de tecnificación alto.

Que no de domótica. La tecnología aplicada a la comodidad, se llama domótica. No es lo que busca ese público (cada vez más mayoritario) La tecnología, cuando se aplica a necesidades reales de manera conectada, se llama tecnificación.

Y combatir el calor, todos lo sabemos, no es una gran comodidad, es una GRAN necesidad.