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La guerra del #taxi tiene una importante lección que aplicar al sector inmobiliario. Al menos, para los que miren hacia el futuro de frente y no dándole la espalda

La aplicación de potentísimas tecnologías desconocidas para la gran mayoría (e ignoradas por los sectores ahora afectados) ha provocado una auténtica guerra en el sector del transporte público. Chocando intereses particulares con generales, y mezclándose argumentos retrógrados con algunos de total actualidad.

Hay mucho de hipocresía en casi todos los sectores afectados. En los taxistas por no reconocer su acomodación en una situación de monopolio prolongada en exceso en el tiempo. En el sector del VTC, al llevar al límite las condiciones laborales de las personas y fiscales de los países. Y en la Administración, al no ejercer su obligatoria función reguladora y no meramente recaudatoria. Que a todos les ha recaudado, y a ninguno le ha puesto en su sitio en la necesaria transición hacia un modelo de movilidad más responsable.

¿por qué las grandes tecnológicas no están aportando ninguna información sobre los consumos energéticos de los hogares en sus plataformas de gestión?

Pero soy arquitecto, no conductor. Y mientras la mayor parte de los noticiarios emitían las manifestaciones y los atascos provocados, yo encontraba por fin alguna luz a una cuestión para mi importante: ¿por qué las grandes tecnológicas no están aportando ninguna información sobre los consumos energéticos de los hogares en sus plataformas de gestión? Para mi resultaba curioso ver como dispositivos capaces de medir instantáneamente el consumo de electricidad, no compartían esa información con nadie cuando llegaban al sistema operativo de turno, ya fuese Siri, Alexa o Google Assistant. Y sí, me interesa como arquitecto. Todas estas tecnologías, aplicadas al hogar de manera inteligente y transparente, combinadas con el conocimiento constructivo y del lugar, serán piezas clave en la revolución del sector inmobiliario. Estoy seguro. Y a eso vamos, a la r-evolución. Y a las piezas que la compondrán.

SOLAR PROJECT. La apuesta de Google para el medio ambiente y las energías renovables

En diversos diarios económicos de Estados Unidos he podido interceptar artículos que analizan cómo estas grandes plataformas tecnológicas están acumulando cantidades ingentes de datos sobre el consumo energético de los hogares de todo el mundo. Analizando sus rendimientos, sus posibilidades de mejora y, cómo no, los posibles beneficios que una disrupción por su porte podría reportarles en caso de entrar en el sector energético. Sí, entrar. Tal y como suena. A lo bestia.

Llámenme loco. Puede parecerlo. Pensar que Google va a ser quien encabece con su logo el recibo de luz puede parecer más ciencia ficción que otra cosa… O Amazon. Claro. Una locura. Que se lo digan al dueño del video club de la esquina la primera vez escuchó la palabra Netflix. O a la tienda de música, cuando oyó hablar de Spotify… Una locura, claro que sí. Nadie en su sano juicio hubiese pensado que la colección de vinilos primero, y de CD´s después, sería sustituida por una factura mensual… de Apple! Pero así fue.

Pues bien. ¿Saben qué es lo primero que hizo Amazon, que empezó siendo una tienda de libros, antes de lanzarse a vender de todo? Analizar. Analizar los datos de consumo. Y las debilidades de los pocos y confiados dueños del mercado. Para luego, ofertar con un producto tan sugerente que nadie pudiera resistirse. Y así, exactamente así, comenzó Uber. Recopilando datos. Y hoy, cualquiera que lo haya probado sabe perfectamente que el servicio es simplemente mejor.

¿Y qué tiene esto que ver con el sector inmobilario? Todo. Leo muchos mensajes que hablan de la precariedad del servicio en los taxis. Que si están sucios, que si son coches viejos, que si no sabemos lo que nos costará la carrera al montarnos. Que no conocemos quién nos va a llevar al montarnos…. Que tiene que innovar vaya. Y digo yo:¿Qué opinión tienen ustedes de la empresa que le suministra la energía en su casa? ¿No les parece que están un poco “acomodadas”?

Hoy la energía renovable no es solo más sensata que la generada con recursos fósiles. Es más barata. Pero nuestra Administración, al igual que en la guerra del transporte, sigue bebiendo de ambos mares, impidiendo el avance en vez de marcando el Norte más beneficioso para todos como sería su función. Que es solo uno: acercar la producción de energía a los puntos donde se consume, descentralizando su producción, diversificando sus fuentes y educándonos a todos en una nueva cultura que propicie el consumo responsable y la producción eficaz y limpia.

Pero no es así. Seguimos haciendo bloques y bloques. Ciegos, sordos y mudos ante esta realidad. En este caso no levantando la bandera en cada carrera, más bien poniéndola en cada estructura, pero haciendo básicamente lo mismo. Y mientras tanto, los “clientes” cada vez más enfadados, más propensos a que venga “alguien” y ofrezca algo diferente.

¿Aprenderemos la lección? Ya veremos. Pero cuando me indigno al ver cómo se pide la supresión del GPS en los coches de VTC (todo un logro y maravilla de este siglo) y veo que en el fondo lo único que no quieren los taxis es que se conozcan sus verdaderas triquiñuelas… pienso en el dolor infligido al sector de las renovables en este país. Y rezo.

Rezo para que mi vaticinio sea real. Y Apple, o Google, o Amazon, o quien sea, llenen de paneles fotovoltáicos o de la tecnología que quieran, las cubiertas de todas estas moles bobas que no quisieron aprender antes de ser construidas lo que ya se sabía: que no podemos seguir igual. Y pagaré junto con mi suscripción musical el coste más eficiente de mi más eficiente consumo producido de manera más eficiente. Aunque me apenará. Porque sabré que gran parte del beneficio se irá fuera. Siendo esa oportunidad ahora nuestra. Es ahora cuando podríamos modernizar nuestros “taxis” inmobiliarios. Antes de que lleguen los Uber de turno sacando lo más rentable de esta globalización (que no lo mejor)

Copenhagen International School, ubicado en el suburbio de Nordhavn, en Copenhague

Pero parece que preferimos seguir con la tertulia en la parada de taxis mientas esperamos a que algún guiri despistado nos pida ir al aeropuerto en nuestra tartana. Total, siempre caen… por ahora.