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A cuenta de la energía

Feb 15, 2022 | Conceptos, Gestión Energética, Residencial

Hablábamos el otro día en las redes sociales sobre el peso actual de la factura energética. Un incremento cada vez más increíble y menos entendible por la mayoría de las personas. Es comprensible. Nos han estado alejando de la realidad durante mucho tiempo. Hasta el punto de olvidar aquellas épocas en las que las casas no eran solo consumidoras de recursos sino todo lo contrario: gran parte de los recursos diarios que necesitábamos se producían en nuestras casas:

El caso es que en alguno de los comentarios apuntaba por mi parte la escisión del mercado energético en dos grandes grupos. No representados precisamente por dos grandes compañías. Más bien, por dos modelos energéticos diferentes:

  • Por un lado, la oportunidad de pasar del consumo a la #autoproducción. Apareciendo un nuevo grupo de personas (y casas) generadoras, almacenadoras y gestoras de recursos energéticos locales. Recursos limpios. Recursos renovables. Que precisan de una nueva cultura de la gestión eléctrica. Pero que, con ayuda de la potencia de nuestra tecnología actual, no sufrirán grandes cambios en sus hábitos diarios. Y si se beneficiaran (y mucho) de la inmensa abundancia de estos recursos que nos regala la naturaleza a diario.
  • Por otro lado, las personas que se mantendrán en una actitud pasiva. Sumergidos en el mero consumo de energía. Guiados tan solo por el patrón precio, o como mucho, por la calidad del servicio prestado a igualdad de precio. Consumidores de kWh ajenos a su procedencia o a su impacto.

Fíjate por dónde, hoy leo esta noticia. ¿A priori parecer positiva verdad?

¡¡¡Nooooooo lo es!!!!!!

¿Te has vuelto loco Víctor? ¿Cómo puede no serlo el mejorar la eficiencia de la red eléctrica europea en casi un 48%? Sencillo. no es que esté en contra de mejora ala eficiencia pero es que…la que se está volviendo loca es la Unión Europea y no yo. Para ello, tan solo aportaré dos detalles:

  • La eficiencia del transporte de energía eléctrica en grandes distancias es tan solo del 25% en números gordos. ¿Qué quiere decir esto? Pues que la energía se puede llevar de un lado a otro, sí. Pero a un alto precio. Subirla a enormes voltajes, llevarla por cables «calentitos» y luego bajarla a un voltaje «doméstico» nos hace perder en el camino 3 de cada 4 kwh generados. Sí, así de claro. Para que en casa consumamos 1, hay que producir 4. Y tres, se quedan en las carreteras. (Tranquilos, cobrarnos nos cobran los cuatro)
  • La Unión Europea está queriendo vendernos como «energías verdes» las centrales nucleares. Sin más. Y mira tú por dónde, justo ahora aparece la necesidad de mejorar las carreteras para… ¿transportar mejor la energía que se genere a miles de kilómetros en nuevas centrales nucleares, ahora lavadas de cara?

Siempre he pensando que hay que seguir la pista del dinero para pillar al delincuente. Hoy se están gestando cantidades ingentes de fondos europeos que deberán ir destinados a proyectos «ecológicos». En una perversión infinita del lenguaje, de la comunicación y de la paciencia, me apuesto mucho a que este, se presentará como tal. Como proyecto verde. Energía nuclear verde distribuida por una red eficaz europea. ¿Quién no va a celebrarlo viendo lo caótico que es el sistema actual?

Y aquí la pista del dinero. Porque todas esas subvenciones …¿creen que van a bajar la factura de su hogar? ¿Que van a llegar su bolsillo o solo a salir de él? ¿Vamos a financiar con dinero público esta visión megalómana de una única fuente infinita de energía (y posiblemente de poder)? ¿O sería mucho más inteligente, eficiente y justo financiar a ese primer modelo de personas (y sus casas) que están dispuestas a generar energía limpia en sus hogares, a almacenarla en sus hogares y a ponerla a disposición de su barrio cuando haga falta sin pérdida alguna por una red inmensa y sin riesgo alguno por su carácter limpio y no radioactivo como es la nuclear? ¿Le echamos cuentas?