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Su casa…¿Gasolina o diesel?

Abr 27, 2022 | La nueva vivienda

La opción entre un coche de gasolina o uno diesel nos ha acompañado durante décadas. Disponiendo del mismo nivel de equipamiento, podías decantarte por una de las versiones en función de tus necesidades y preferencias. Hoy parece que la decisión pasa por combustión electricidad. Sin embargo, este modelo de elección , nunca ha estado presente en las viviendas… hasta ahora.

Y es que los elementos de decisión de una vivienda casi siempre han estado definidos por puntos muy concretos:

  • su precio
  • sus metros cuadrados
  • Su ubicación

Una vez fijadas estas tres variables, difícilmente la empresa promotora podía ofrecer distintas opciones de vivienda. Una vivienda de 70 m2 era.. pues eso, una de 70. Si la podías pagar más cara, o te ibas a una zona mejor, o te comprabas una casa más grande. Pero no existía una variedad de soluciones sin alterar uno de los indicadores.

Desde hace un tiempo esta inmovilidad ha ido evolucionando en algunas empresas. Ofreciendo al cliente una carta de acabados en algunos aspectos de materiales, pinturas, equipamientos… M´ás basados en cuestiones estéticas que funcionales. Pero es un primer paso.

Lo que pasa es que cuando te comprabas un coche, y elegías el color, y los extras… el tema de la motorización no era por cuestiones estéticas. Era por cuestiones prácticas. Según los kilómetros que hacías, según el plazo de amortización que esperabas sacar de tu coche, si era personal o de trabajo… Era una cuestión práctica. Mismo coche, mismos gustos, misma inversión… distintas necesidades.

Hoy esa realidad está ocurriendo con el equipamiento tecnológico de la vivienda. Porque el cliente elige la zona. Y elige su capacidad de inversión. Y elige sus preferencias. Pero encuentra en el sector inmobiliario un inmenso vacío a la hora de ofertarle soluciones para sus necesidades digitales. Sus requerimientos energéticos. Sus mínimos tecnológicos. La oferta inmobiliaria relega a una posterior reforma la solución a todas estas cuestiones. Obligando en muchos casos a un sobrecoste. Y una experiencia devaluada puesto que no es igual incorporar determinados equipamientos «de serie» que tunearlos de aquella manera.

Hoy seguimos anclados a la percepción de este aspecto como una cuestión de electrodomésticos. Asumiendo como mucho las grandes promotoras la previsión del espacio. Pero nunca su elección, instalación y mucho menos, el compromiso de su puesta en marcha. Y claro, luego pasa lo que pasa: servicios ofertados que no funcionan, descoordinación entre distintos equipamientos de la vivienda, dispositivos entregados sin una comprobación de su funcionamiento… La casa Frankestein, y sin haberla elegido el cliente.

Afortunadamente el mercado está empezando a conocer en mayor profundidad la importancia de este aspecto de su hogar. A conectarlo con su eficiencia. Y a mostrar disposición incluso a un pago adicional siempre y cuando los profesionales del sector inmobiliario y las promotoras les ofrezcan casas útiles. Este crecimiento hace que la publicidad se llene de términos muy sugerentes. Unos con una propuesta sólida que los avala y otros… esperanzados en que pasen desapercibidos al final del trayecto.

Así que nos encontramos en un punto de transición realmente interesante. En el que solo las empresas que realmente integren este capítulo tan importante para el cliente como parte de su producto final podrán optar a captar su confianza. Personalmente, creo que en una sola pregunta será fácil diferenciar unas de otras:

«Y la casa que me ofrece, ¿la tienen en Apple y Google verdad?»