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¿Comprar, o producir? Esa es la cuestión. La economía del consumo nos ha alejado tanto de la cultura de la producción que hemos olvidado los recursos gratuitos que diariamente llegan hasta nuestra casa. Hoy se está fraguando una revolución en el sistema energético. Y puede que el desconocimiento o la comodidad nos impidan acceder a lo que, simplemente, es nuestro.

Pero vamos por partes. Celebraba su 56 cumpleaños mi abuelo Juan , Papajuan,  el día que nací yo. Desde entonces, no solo me regaló cumpleaños conjuntos hasta el día en que nos dejó. Tengo perlas de sabiduría suyas que hoy por hoy, siguen siendo brújula en mi vida:

  • “Los olivos dan cortijos, los cortijos no dan olivos”
  • Te pueden quitar las fincas que ganes, pero no los títulos que estudies”

Y el que utilizaré hoy para compartir de la manera más explícita y sencilla posible lo que pienso sobre la vivienda y la economía actual:

  • “No te conformes con las migajas por muy grande que sea el pan. busca siempre tu propia harina”

Miren. Desde que se electrificó el mundo en el que vivimos, los abonados pagamos la barra entera de un pan del que apenas comemos algunas migajas. Es así. No tienen que entenderlo pero, en la medida en que llevo muchos años estudiando esto, créanme: en términos generales, el 75% de la energía eléctrica se pierde en el proceso para llevarla hasta su enchufe. O visto en forma de pan, esto es lo que se amasa y lo que se reparte:


Lógico que con estas pérdidas, las empresas distribuidoras recomendarán una dieta sana, con menos pan. Al fin y al cabo, nos cobran por la posibilidad de tener la energía en casa mas que por la cantidad que consumimos. Esto se ha venido incrementando a medida que la centralización de la producción y de la propiedad de las empresas ha ido creciendo. Incluso con la diversificación de las harinas con las que se hace el pan que nos reparten cada día, el precio siempre ha ido básicamente al alza. Y es que la electricidad que consumimos no solo se produce a partir de carbón como antiguamente. Ahora se produce con gasoil, con energía nuclear, con los saltos de agua, y también con el sol y el viento que visitan nuestra casa todos los días.

Hoy la decisión más importante está entre seguir comprando energía a terceros o producir energías limpias para nuestra vivienda y nuestros vehículos

Lo de producir energía eléctrica a partir de la energía solar no es nuevo. Desde que comenzó la carrera espacial se buscó una forma de conseguir energía que no dependiera de la combustión, y el desarrollo de las placas fotovoltaicas desde entonces ha sido imparable. Pero es que, además, hoy, es más rentable que la energía conseguida por otros medios. ¿No te lo crees? O mejor, pregunto ¿necesitas que te lo demuestre? Porque como diría Santo Tomas, las cosas o se creen o se saben. Los números y los hechos lo demuestran. Ahora bien, si mantener tu forma de vida es una cuestión de creencia… ahí, no entro.

Puestos a demostrar, déjame recuperar la analogía con el pan. Y sobre todo, la sabiduría de mi abuelo. Porque si el pan se le compra a las panaderías, deberías preguntarte por qué están comenzando a hacer campañas tan agresivas para poner paneles fotovoltaicos en tu tejado defendiendo que te van a vender pero más barato. El mismo pan y encima, ecológico. ¿Cómo lo hacen? Sencillo: van a llevarse la harina que llega a tu casa para amasar su pan y luego vendértelo igual que siempre. Bueno, un poco más barato, tal vez al principio sí pero… no dejará de ser su pan. Y su harina.

Recuerdo cuando era pequeño y pasaba parte del verano en casa de mis abuelos. En la esquina de su casa, había un horno. en el que todos los vecinos podían llevar su panes, y hornearlos a cambio de de un precio pactado. Siempre me pareció el pan más rico del mundo. Luego no solo en el pueblo de mis abuelos sino en mi propia ciudad aparecieron las panificadoras, y luego el pan congelado… y desde entonces el pan, nunca me supo igual.

Con la energía en el hogar hemos recorrido el mismo camino. Y que conste que admiro y aprecio el esfuerzo y la inversión de muchas empresas para llegar al grado de comodidad y claidad de servicio en el suministro que disfrtutamos. Pero hoy, las peronas y no solo las empresas, tenemos una oportunidad única. Hoy no solo podemos conseguir la energía más barata produciéndola nosotros mismos en nuestras casas. Es que también podemos alimentar nuestro modo de tansporte con la misma cosecha. Y esto sí que no había ocurrido desde que los animales de carga abandonaron nuestras cuadras para ser los coches los que hinundasen nuestros garajes con sus facturas de gasolina correspondientes y sus humos allá donde vayan.

Hoy la decisión más importante está entre seguir comprando energía a terceros o producir energías limpias para nuestra vivienda y nuestro transporte. La necesidad de alimentar ambos elementos es vital. Y puede pasar de ser un gasto a convertirse en una fuente de ingresos. Las grandes compañías lo saben, y por eso inundan de publicidad engañosa su “transición al sol”. Quieren copar toda la producción de harina antes de que la gente se de cuenta de que pueden hacer su propio pan. Y puede que seamos cómodos, pero desde luego, tontos no somos.

No pretendo convencer a nadie. Pero antes de ceder tu tejado a un tercero, o antes de comprar un vehículo nuevo, por favor, haz números. Y recuerda a mi abuelo. Porque estás a punto de tomar una decisión que va a condicionar tu futuro, y el mío. Esto no va de reducir consumos ya. Si no puedes producir y tienes que pagar, puede que sea tu vendedor el primer interesado en que consumas menos si siempre puede cobrarte lo mismo o un poco más. Esto va de cosechar nuestra propia harina. Ser conscientes de su valor y cuidarla con esmero. Guardar para cuando hay menos, negociar con los que tenemos cerca… y ganar. Ganar dinero, ganar calidad y ganar placer. Porque no hay nada más placentero que disfrutar de lo bien hecho por uno mismo. Más aún, si con ello ganamos individual y colectivamente.

Así que te pregunto: ¿seguirás creyendo que tienes poder porque puedes pagar las migajas, o empezarás a tenerlo gracias a negociar con la harina de tu. propio  tejado?

En truetalk tenemos una propuesta integral para la edificación contemplando la producción, almacenamiento y gestión de energías limpias desde el diseño de la vivienda hasta su instalación y mantenimiento. Ciclo en el que utilizamos las nuevas tecnologías de manera sencilla y eficaz, consúltanos.

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