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A todos nos puede pasar. Un vecino de la planta superior tiene una avería con el agua, y todos nos vemos afectados. La cuestión es:¿Cuánto puede ayudarnos la tecnología en esta situación? Nuestra experiencia en primera persona: CASO REAL

Si se tiene que romper la tubería de un vecino, está claro que será un sábado por la tarde. Cuando todo el mundo está fuera. Cuando tú estás fuera.

A las 16:30 salta en el grupo de mi bloque un mensaje: “el dueño del restuarante del local tiene goteras en la cocina”. Lo primero que piensa uno: “yo no he sido”. Lo segundo:” que no sea yo, que no sea yo”. Lo tercero… no da tiempo. El sensor de agua lanza una alerta a tu móvil: hay humedad en el suelo de tu casa.

¿Qué hubiera pasado si la avería es en mi casa y no dispongo de tecnología ninguna?

Abrir la cámara desde el móvil  y ver el salón totalmente inhundado no es agradable. Pero está ahí, es real, y no puedes negar que la lluvia en el local de abajo está conectada con la realidad de tu vivienda. En esta ocasión he tenido suerte, y estábamos en Sevilla, por lo que en menos de media hora pudimos llegar a casa. En el camino supe que “aguas arriba” también había afectados, por lo que no era yo el foco emisor. Comprobando al llegar que el daño, si grave, no era “irreparable”, y que el suministro en la vivienda origen de la fuga ya estaba cortado.

Pero la pregunta, tras secar todo lo secable, no para de sobrevolar mi pensamiento: ¿Qué hubiera pasado si la avería es en mi casa y no dispongo de tencnología ninguna?

Porque en este escenario, son varias las estrategias que entran en acción simultáneamente gracias a la tecnificación de un hogar:

  • Poder recibir alertas de fuga de agua (o de fuego, o de apertura de ventanas y puertas) en tiempo real, en el mismo momento en que suceden.
  • Poder ver la vivienda aunque estés lejos de ella para observar la relevancia del accidente y poder tomar medidas.
  • Poder compartir el acceso momentáneamente a tu vivienda. Con amigos,  vecinos, o fuerzas de seguridad, para que corten el agua si estás demasiado lejos como para acercarte tú mismo.

Lo he pensado miles de veces. Pero no lo habíamos experimentado en nuestra propia piel hasta ahora. Minimizar el riesgo al que inevitablemente está expuesto nuestro hogar es una realidad gracias al uso conveniente de las tecnologías a nuestro alcance. Sin perder por ello ni la intimidad ni la seguridad que debe ofrecernos nuestra casa.

Gracias a la tecnología, a una comunidad de vecinos bien avenida, y a un poco  de suerte, nuestra casa, nuestras cosas y nosotros,  estamos bien. No puedo asegurar a nadie que tendrá la misma fortuna. Pero sí, que la tecnificación de nuestra casa ha sido un gran aliado en este episodio.